#Ensoñaciones4 (La venda invisible)

¿Habéis escuchado el dicho que dice «ver la paja en el ojo ajeno, y no ver la viga en el propio»? ¿Qué extraño objeto puede poseer semejante poder? Como su propio nombre indica, no se ve a simple vista, pero todos la llevamos puesta. Su principal particularidad es impedirnos ver con claridad, en determinados momentos y al tratar con determinadas personas.

Según el Centro Virtual Cervantes (CVC) el significado de esta frase hace referencia a que nos damos cuenta de los defectos ajenos con mucha facilidad, cuando los nuestros pueden ser mayores. Sin embargo, este no es exactamente el poder de la venda invisible. Esta nos enturbia el juicio, hace que no nos tomemos de igual manera una misma acción dependiendo de la persona de la que provenga.

Al ser una venda invisible habrá quien niegue su existencia, al igual que niega la existencia de la magia, como ya hemos comentado en las entradas precedentes. Ahora bien, de repente se activa y no nos deja ver lo que es evidente para otras personas. Y el tiempo que puede tardar la venda en volverse transparente dependerá de cada uno, pudiendo llegar a permanecer la persona cegada durante años, e incluso de por vida.

¿Qué es lo que hace que la prenda se active? ¿Por qué no somos capaces de sentir que la estamos llevando puesta? ¿Cómo se consigue uno quitar la dichosa venda de los ojos? ¿Acaso escapan sus poderes a nuestro control? ¿Es cosa de magia que vayamos tropezando una y otra vez con los mismos errores sin poder ponerles remedio? Está claro que aquí está pasando algo raro y tenemos que averiguar qué es.

Me hago y os hago todas estas preguntas porque todos hemos pasado por una situación similar, en la que nuestros sentimientos nos han impedido ver lo que nos estaba pasando. No obstante, personas de nuestro entorno cuya venda no se encuentra activada, sí que tenían una visión más clara de la realidad y de que estaba pasando. A ninguna persona se le activa la venda por las mismas razones que a otra, siempre varía aunque sea un poco.

Cierto es que no hemos nacido sabiéndolo todo y que es a base de experiencias como vamos aprendiendo, pero precisamente por este motivo no entiendo cómo es posible que la venda se vuelva a activar ante las mismas situaciones. ¿Por qué somos incapaces de darnos cuenta de que nos hayamos ante la misma piedra que nos hizo tropezar la otra vez?

Porque ese parece ser un efecto secundario de su poder. Una vez te ciega, puede que olvides lo aprendido y se vuelva a oscurecer ante una situación ya vivida o muy parecida. ¿Cómo es posible que no podamos reconocer el patrón? ¿Qué mecanismo es el responsable de volver invisible la venda para que al fin podamos abrir los ojos?

Así que he llegado a una especie de conclusión en este mar de incógnitas. Es posible que todo sea cosa de la venda, pero creo que en otras muchas ocasiones se trata más de algo que bien queda resumido en este refrán: «No hay peor ciego, que el que no quiere ver».

¡Saludos Venusianos y Venusianas!

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